Simulacros de asalto a destiempo (o prevenir después de curar, pero prevenir)

El 28 de diciembre se produjo un asalto a una joyería en el Centro Comercial Santa Fe, en Distrito Federal, y ayer en tal lugar se realizó un simulacro de asalto organizado por la Delegación Cuajimalpa y una cadena de cines. Y la tuitera @Lucyquiroga escribía: La muestra de que “después del niño ahogado…”

Simulacro de asalto - PRECAVER

Ciertamente aplica ella bien el refrán “Después del niño ahogado tapan el pozo” y expresa en pocas palabras un problema típico en la seguridad; el tomar medidas luego de que pasan las cosas. Por mi parte le respondía yo ese de que “Más vale tarde que nunca”. Y aún podríamos añadir ese otro de “Nunca es tarde si la dicha es buena”, pues si no se hicieron antes simulacros (mal), al menos con esta acción se podrán prevenir desgracias futuras (bien).

En este caso afortunadamente no resultaron lesionados ni muertos, aunque uno de los asaltantes mostraba un arma de fuego. Pero sirvan estos hechos de enseñanza futura: Hay que realizar simulacros de asalto, no basta con una buena planificación de seguridad, hay que practicarla y asegurarse de que en el momento clave funcionará.

El simulacro es una gran herramienta que cierra el círculo de la seguridad, y que se usa con menos frecuencia de lo deseable. Aquí en México se hacen muchos simulacros de sismos, también las empresas industriales hacen muchos para casos de incendios, derrames químicos, etc., pero ¿por qué se hacen menos de eventos violentos como asaltos, siendo la probabilidad de ocurrencia mayor?. Tal vez uno de los motivos sea, paradójicamente, la sensación de inseguridad que podrían causar al ciudadano, o al cliente. Es posible que a alguien se le quiten las ganas de volver al centro comercial en que ha visto a gente practicando resguardarse detrás de estructuras sólidas o tirarse al piso boca abajo con las manos en la cabeza.

Sin embargo, de alguna manera habrá que concienciar al ciudadano, porque eso le podría salvar la vida, porque son múltiples los casos que conocemos de asaltos que terminan en muerte por una mala reacción de la víctima, por ejemplo resistirse. Por citar un ejemplo, el caso horrible y triste hace un par de meses de un joven de 15 años que fue asaltado en una parada de autobús y se resistió a entregar el celular que había logrado comprar gracias a sus trabajos esporádicos en jardinería ayudando a su tío. El asaltante lo apuñaló, le quito el celular, le quitó los tenis y lo dejó tendido muerto en la parada.

Si a uno no le enseñan cómo actuar ante un asalto, las consecuencias pueden ser fatales. O si a uno no se lo recuerdan, pues todos pensamos que algo material no vale una vida, pero luego por coraje, y por miedo especialmente, podemos reaccionar de un modo impulsivo y equivocado. Por eso es bueno ver con buenos ojos los simulacros, vengan cuando vengan. Y es bueno capacitarnos en materia de seguridad. Y si no, al menos realizar un simulacro mental, nosotros mismos, y preguntarnos: ¿Qué haría yo si me asaltan? Nunca es tarde para hacerlo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *


× 4 = thirty two

* Copy This Password *

* Type Or Paste Password Here *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>