Corrupción interna, alto riesgo de fraude

En un reciente curso anticorrupción les comentábamos a los alumnos cómo la corrupción aumenta el riesgo de fraude en las empresas. El defraudador engaña a la víctima corrupta sabiendo que es probable que la víctima no denuncie por miedo a evidenciar también su conducta ilícita. Por poner un ejemplo: Alguien soborna a un empleado para que le compre un producto que, al final, no cumplirá con la calidad mínima prometida. Y cuando ya lo compró y ve que no era lo prometido, ¿ahora qué? Tal vez el empleado que ha sido engañado, pero que ya ha cobrado, piense que no le queda otro remedio que defender la compra hecha.

Corrupción y riesgo de fraudeEstos riesgos también existen en el ámbito particular y, por supuesto, en el sector público.

Siempre comentamos que las organizaciones tienen muchos motivos para fomentar la integridad y luchar contra la corrupción, y uno de ellos es no ser engañados. La persona corrupta no es un aliado confiable.

Vamos a poner un ejemplo de un caso real de engaño masivo a gobiernos, una estafa, por parte de un empresario que ya ha sido condenado por ello hace poco. Vamos a ver si esa estafa se podría relacionar de algún modo con la corrupción.

Resumiendo; un empresario británico es condenado por un juez de su país a 10 años de prisión, por fraude al vender a gobiernos, policías y agencias de seguridad de distintos países, un dispositivo llamado GT-200; un “detector molecular” que, en el colmo de las supuestas bendiciones, lo mismo detectaba explosivos, que drogas, que armas, que dinero, que marfil. En fin, un prodigio. Como dijo Manuel Ajenjo en su columna en El Economista, sólo le faltaba detectar el mal aliento, y compara este producto con las milagrosas píldoras de alcachofa que mantienen inmunes al envejecimiento a quien las consume. Pero cada uno de estos aparatos, a diferencia de las píldoras, costaban varios miles de dólares.

Aquí en México se compraron unos cuantos de esos, a los que popularmente se conocían como “la ouija del diablo” y que, según The Guardian, se dejaron oficialmente de utilizar en 2011. Aunque las dudas sobre su eficacia ya venían de antes. Hay que decir que, según el mismo diario, las ventas de estos productos fueron incluso promovidas de manera oficial por el Gobierno Británico, hasta que ese mismo Gobierno, años más tarde, se percató del fraude y alertó sobre el mismo. Por eso, es posible que en muchos casos hubiera buena fe a la hora de comprar estos dispositivos, en un principio avalados por un gobierno. Y, también, ya se sabe que los defraudadores tienen grandes habilidades de convencimiento. Pero obsérvese la lista de países clientes de este producto que hemos obtenido del informe de The Guardian y de otros medios:

Pakistan, India, Thailand, Egypt, Mexico, Libya, Syria, Kenya, Hong Kong, Singapore, China, Philippines, Tunisia, Iraq

Si estos 13 países los relacionamos con el ranking en que Transparencia Internacional adjudica el Índice de Percepción de la Corrupción transnacional, del 1 al 176, siendo el 176 el país supuestamente con más corrupción, tenemos:

Pakistan – 139 / India – 94 / Thailand – 88 / Egypt – 118 / Mexico – 105 / Libya – 160 / Syria – 144 / Kenya – 139 / Hong Kong – 14 / Singapore – 5 / China – 80 / Philippines – 105 / Tunisia – 75 / Iraq – 169

Y si hacemos la media aritmética del CPI para estos 14 países, obtenemos que el ranking de corrupción para el comprador promedio de esta tecnología fraudulenta ha sido 102 (sobre 176 de máxima corrupción). Es decir, que los países que por termino medio han sido víctimas de este fraude están, por así decirlo, en la mitad más corrupta del planeta.

Obviamente tomemos esto con cautela; esto no es una investigación exhaustiva ni metodológicamente rigurosa. Es más bien una reflexión que podría servir de base como hipótesis para una posterior investigación criminológica (por si alguien se anima).

En conclusión, con la información disponible, no se puede asegurar si en algunos o en cuáles de estos países que sufrieron este gran fraude las compras se hicieron atendiendo a criterios corruptos, como el beneficio o el interés particular de quien ordenó las compras. Pero, como criminólogos, sí nos vamos a permitir de momento hacer esta hipótesis:

“Los países con mayores niveles de corrupción tienen mayor riesgo de ser víctimas de fraudes en las compras gubernamentales”

Como decíamos, un motivo más para luchar contra la corrupción. Corrupción que se podría tal vez materializar en un aparato de supuesta alta tecnología que no es más que una inservible caja de plástico con una agarradera y una antenita.

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