Clásicos trucos de espías

La tecnología para espiar avanza. Olvidémonos de la mayor facilidad para interceptar comunicaciones. Me refiero ahora a la tecnología para hacer seguimientos y vigilancias, métodos que, por cierto, no usan sólo espías sino también profesionales como policías o detectives privados en su legítimas actividades.

El otro día anunciaba Toyota para el Salón del Automóvil de Tokio un vehículo capaz de cambiar de color. Imaginen; eso es el sueño de cualquier investigador: Poder cambiar de apariencia el vehículo en la siguiente esquina para que el objetivo no vea demasiado rato en su espejo un color que le empiece a sonar familiar. Y más para los detectives, que muchas veces hacen por sí solos trabajos para los que en inteligencia pública se usan mayores medios (coches y personas).

Clásicos trucos de espías

 

 

Reflexionando sobre la antigüedad de tales oficios y de la necesidad de cambiar de apariencia, de fingir otra identidad aunque sólo sea para que una persona no repare en que está viendo a otra demasiadas veces en demasiados sitios, veamos algunos clásicos trucos de espías, que probablemente no han perdido del todo vigencia. Porque la información que da el ver a una persona, dónde entra, con quien se encuentra, su actitud, etc., es insustituible.

Relata Bernard Newman en su libro “Espionaje en Inglaterra”, algunas enseñanzas que se impartían en escuelas de espionaje alemanas en tiempos de la Segunda Guerra Mundial:

Los actores han demostrado que que un peinado diferente y un cambio en el arco de las cejas pueden hacer variar la apariencia.

Se les recomendó usar anteojos con lentes naturales. Algunas piezas dentarias pueden ennegrecerse para causar impresión de que faltan; la forma de las mejillas y de la nariz se puede alterar empleando resortes de metal o trozos de manzana.

Un hombre puede aparentar tener una estatura dos pulgadas más baja practicando caminar con el cuerpo encorvado. Si un agente tiene que simular que está cojo, debe poner una piedrecita dentro del zapato y así no se olvidará de renquear.

Si se requieren alteraciones duraderas en el rostro de un espía, para lograrlo existen soluciones químicas que oscurecen o blanquean el cutis. La forma de la nariz puede modificarse inyectando cera fundida bajo la piel y luego modelando para dar la forma deseada.; es un procedimiento muy efectivo, aunque doloroso.

Bien, ya vemos que todo lo que la ciencia y la tecnología aporten a la vigilancia será bienvenido; pero donde las redes no alcanzan, la mejor tecnología siempre será la imaginación.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *


one + 2 =

* Copy This Password *

* Type Or Paste Password Here *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>