El timo de la mancha

Una amiga nos reenvía un mail de un señor que ha sido víctima de un timo, un hurto mediante engaño, advirtiéndonos que no suele mandar ese tipo de mails pues duda mucho de la veracidad; pero en este caso la víctima es un conocido. Y ella, al igual que el señor, mirando por los demás, lo difunde para prevenir que caigamos en la misma jugada.

El texto es el siguiente. Al final hacemos un pequeño comentario:

Hola a tod@s!!!

Les quiero hacer una crónica de lo que el día de ayer me sucedió, con la finalidad de que tomen sus precauciones personales y también lo compartan con sus seres queridos, para que no sean víctimas como yo lo fui.

Como todos los miércoles fui al Supermercado, la que acostumbro es la tienda […] de la carretera […] que muchos de ustedes la conocen e incluso la frecuentan al igual que mi persona.

Estando por el área de salchichonería se me acercó un señor de 35 a 40 años de edad de manera muy amable y alarmado preguntándome: “¿¡¡qué le pasó señor!!?” a lo que le respondí extrañado que a mi no me pasaba nada a lo que replicó enseñándome la palma de su mano (la cual previamente pasó por mi espalda baja) está usted todo batido” en la parte trasera (su mano se encontraba toda sucia), es decir, en la parte inferior de mi chamarra y en la parte superior de mi pantalón, o sea en la zona que ya se están imaginando: tenía sucio ¡mi trasero! con una mezcla de aderezo el cual me supongo hecho de mostaza, cátsup, vinagre, etc. y de un color bastante desagradable que semejaba lo que también ya se imaginan. En su argumentación el personaje en cuestión siempre se mostró amable, preocupado y solícito para ayudarme por lo que me sugirió que fuéramos al baño para que ahí con calma me pudiera yo limpiar, con tanta gentiliza me pareció lo más razonable y accedí, incluso me preguntó que cuál era mi “carrito del mandado” y él amablemente se acomedió a llevarlo hasta la zona de cajas y le preguntó al vigilante que cuida las entradas que por dónde se encontraba el baño en la tienda, el vigilante le indicó la dirección, le dio las gracias y me siguió insistiendo y literalmente llevando al baño. Ya estando en el baño, el cual se encontraba “extrañamente” bastante concurrido, tomo agua de una de las llaves de los diferentes lavabos y se puso a “ayudarme a limpiarme”, y en ese momento otro individuo de los que se encontraban en el baño se sorprendió y también empezó a ayudar en la labor de limpieza, la primer persona en determinado momento se metió en uno de los gabinetes de W.C. mientras que el otro con una actitud muy servicial seguía “ayudándome” a limpiar, en cuestión de segundos el primer individuo se integró nuevamente y siguió en su “labor” de limpieza, y en cuestión de unos segundos más todos los que se encontraban en el baño desaparecieron excepto otro señor que calculo será poco mayor que yo en edad y me dijo ¿no le falta nada?, ya que a mí me hicieron lo mismo, pero yo no traigo nada que me puedan quitar”, a lo que respondí; primero con movimientos de las manos revisando exteriormente las bolsas del pantalón y posteriormente con palabras no. Tengo todas mis cosas; no me falta nada”; el señor insistió revísese bien, yo creo que estos sujetos no traían buenas intenciones”, el comentario hizo que me revisara más a detalle y saque una carterita, de mi bolsa trasera del pantalón, en la que porto mis tarjetas de crédito y cuál va siendo mi sorpresa que efectivamente tenía yo la carterita pero ¡¡las tarjetas desaparecieron!!

Los tipos son unos carteristas me sacaron las tarjetas pero devolvieron la cartera en el pantalón para que yo no notara de inmediato el robo, posteriormente vine a casa y reporté las tarjetas en los bancos respectivos, creo que no me tarde más de 30 minutos, tiempo suficiente para que los rateros usaran dos de las tarjetas robadas (en el supermercado […] de […]), la tercera ya no les fue posible utilizarla, el banco la había bloqueado.

Espero que mi desagradable experiencia les sea de utilidad y como dije al principio tomen las precauciones respectivas y avisar a sus seres queridos, pienso que estos tipos pueden actuar en cualquier tienda.

Saludos

Bien, esta se trata de una de la múltiples variantes del “timo de la mancha”. Aunque no a la altura del “timo de la estampita” o “el tocomocho” o “el coche averiado”, es un timo tradicional que se repite en diferentes lugares de la geografía, como podemos comprobar encontrándolo en México y teniendo amplio conocimiento de su ocurrencia en España.

Es muy difícil dar consejos generales para la prevención del timo y sin embargo, una vez que nos cuentan, es muy fácil pensar que nosotros no caeríamos. El timo aprovecha la confusión y el entorpecimiento de los mecanismos de decisión que generan situaciones anómalas, o de promesas de altos beneficios, o de suma urgencia, o embarazosas, como es el caso. Y en un caso así, nuestros sistemas de defensa pueden verse mermados.

Además de asumir tristemente que no nos podemos fiar de las apariencias de bondad, como mínimo repertorio de prevención contra estos timadores podríamos decir:

- No acceda a tratos de dudosa legalidad o ética (comprar mercancía robada, etc.). Además de ser efectivos, estos timos suelen quedar impunes porque no se acostumbran a denunciar.

- No actúe en tratos con celeridad tal que no le dé tiempo a analizar posibles perjuicios (típico en inversiones con promesas de beneficios prodigiosos, etc.). Ante mucha prisa, mucha calma.

- Antes de ofrecer usted ayuda a desconocidos en situaciones insólitas, cerciórese de que no sea una trampa (un accidente en despoblado, una pelea, etc). Eso no quiere decir ser insolidario. Pero si duda, mejor llame a las autoridades.

- Alerta al recibir ayuda no solicitada de desconocidos. Este es el caso del timo arriba descrito. Analizando fríamente el asunto (cosa fácil desde fuera), deberíamos pensar ¿tan samaritano sería alguien para mancharse su propia mano de tal materia, con el fin de indicarle al señor que tiene una mancha? Eso debería hacer saltar una alarma.

Por supuesto aquí han fallado otros, a nuestro juicio, además de la víctima: Los sistemas de seguridad del supermercado, que no han detectado tales movimientos, pues para colmo otro señor acababa de ser víctima del mismo suceso en el mismo lugar. También el otro señor, aunque avisó a nuestra víctima, lo hizo demasiado tarde. Fue, por supuesto, prudente al no actuar al momento, aun habiéndose dado cuenta del engaño, pues podría haber corrido peligro. Pero sí podría haber acudido a la seguridad del establecimiento para que los profesionales actuaran.

Ahora, gracias al señor que ha compartido su experiencia, ya conoce usted este modo de operar de algunos timadores. Ya no le agarra de sorpresa, así que incorpore el análisis detenido de la situación a su repertorio de actuaciones.

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