La visión de Shemi Alaloof

En una anterior entrada, comentamos sobre la intervención del experto Shemi Alaloof en un panel de la Expo Seguridad México 2012. El panel, conducido por Samuel Yecutieli, llevaba por título “Seguridad en Ciudades”. Dado lo relevante a nuestro juicio de dicha intervención, dedicamos ahora este espacio a ahondar en las lecciones que el señor Alaloof nos brindó sobre seguridad e inteligencia.

De los cinco participantes en el panel, tres eran eminentes representantes de la industria de productos de seguridad, primordialmente relacionados con la videovigilancia. Por eso inmediatamente nos llamó la atención que alguien agarrase el micrófono y lo primero que dijese, en referencia a la cuestión sobre fortalezas y debilidades de la seguridad en las ciudades fuese:

“Buenas tardes. Yo vengo de la parte operativa. La tecnología la pido a los técnicos para que me den la herramienta para poder hacer mi trabajo. La cuestión de ciudad segura o crimen urbano tiene dos caminos: Uno, a largo plazo, que es una generación. Cambio de la cultura. En un país donde una persona trabaja quince horas por día y sigue siendo pobre a fin de mes, el hijo va a ser un delincuente. Va a decir “no voy a ser como mi papá”.

Vaya. Un criminólogo no puede evitar dilatar las pupilas escuchando esto lo primero. En la estructura profunda de tal afirmación subyace un conocimiento profundo del fenómeno delictivo y un ánimo primordial de prevención, no de reacción. Entendemos lo que quiere decir porque siempre hemos pensado que un importante factor criminógeno es la desigualdad social. Porque el hijo mencionado probablemente piense “no voy a ser como mi papá” porque “yo voy a ser como el señor que pasa todos los días con ese cochazo al lado del puesto de mi papá”. Y seguro que al muchacho le importará muy poco que eso obedezca a lo que Robert Merton llamó sentimiento de privación relativa.

Prosigamos con lo que dijo el señor Alaloof. Como segundo punto a considerar indicó el paso de micro a macro crimen. Explicó que hay que obstruir el sistema de reclutamiento del macro crimen a adolescentes de zonas deprimidas. Efectivamente ese paso es el que consideramos que puede apartar definitivamente a un joven de la oportunidad de integrarse en el sistema laboral legal.

Luego mencionó que hay que hacer cambios en el entorno. Lo que en inglés se llama Crime Prevention Through Enviromental Design, es decir, Prevención del Crimen a través del Diseño Ambiental. Esto es lo que algunos llamamos Diseño Urbano Seguro, disciplina que aplica principios de la Criminología a los principios arquitectónicos del Urbanismo moderno, buscando reducir todo lo posible los niveles de delincuencia. Disciplina en la que los países anglosajones tienen una notable experiencia, si bien países como Chile, España o México ya atesoran un notable bagaje.

A continuación pasó a lo que denominó la parte operativa. Se hacen necesarios sistemas de inteligencia para detectar al adversario, ya sea el delincuente, el terrorista o el enfermo mental, lo más lejos posible. Sistemas que creen una alarma que vaya a un centro de comando y control, una sola cabeza, que evalúe la situación, que elija una estrategia, y que dé la orden a la unidad de respuesta para que actúe justo antes que el agresor. Para construir un sistema de este tipo se requiere un trabajo analítico muy complejo. Análisis de riesgos y de defensas, que habrán de tener en cuenta que a diferentes ciudades diferentes problemáticas y capacidades de respuesta. Por cierto, el centro de comando y control también será el mejor aliado ante posibles desastres naturales.

Comentó otra serie de puntos interesantes, como que las corporaciones de seguridad tienen que renunciar al ego. Se le ha de dar primacía a un cuerpo, el cual ha de manejar el centro de comando y control. Una sola cabeza. Se ha de crear un sistema de coordinación horizontal, de coordinación entre los diferentes cuerpos, y vertical, de comunicación dentro de los diferentes organismos, para poder responder en tres minutos, que es el promedio de respuesta mundial en ciudades ante una emergencia. Aunque, como bien comentaba nuestro experto, en secuestrar a una persona en un semáforo se tarda unos cuantos segundos, por tanto nadie puede llegar a tiempo y hay que establecer mecanismos de respuesta adicionales, como impedir la huida de los delincuentes. Es decir, bloqueos efectivos.

Hay que ahorrar el tiempo de comunicación y tener un buen plan de coordinación, para llegar en esos tres minutos. Hay que saber donde están las unidades de respuesta, por ejemplo las patrullas, en cada momento. En el otro lado, el del delito, también hacen labores de inteligencia, crean camuflaje de incidencias mediante métodos sencillos, tienen centros de comando y control y también conocen la ubicación de las unidades de respuesta.

El señor Alaloof declara que utiliza la videovigilancia no para la investigación, no para saber qué pasó, sino para hacer inteligencia. Para ver cuándo entra el delincuente al entorno, para verificar que efectivamente se trata de un hecho delictivo, para perseguir al delincuente con la cámara, para manejar el incidente con la cámara y para manejar la evacuación o la recuperación. La investigación es lo que menos le interesa.

Pero asegura que, en definitiva, nada va a funcionar a largo plazo si no se invierte en estrategias sociales. Lo que hay que hacer es cambiar la cultura. Hay que salvar a los niños. Si no, no saldremos del círculo vicioso. Este comandante, a pesar de una trayectoria destacada en grandes proyectos de seguridad pública en diferentes países, dice que no discute con nadie de seguridad porque, como la filosofía, y al contrario de las matemáticas, no es una ciencia exacta.

Aprendimos sobre seguridad de cada uno de los cinco intervinientes en el panel, pero nos cautivó la visión de Shemi Alaloof y una vez concluido el evento charlamos con él, junto con un responsable de inteligencia de Intel, que también quería más. Nos contó interesantes anécdotas. Y hablamos sobre la necesidad de pensar como los malos, de empatizar con ellos, como ya hemos comentado aquí alguna vez, de reunir la astucia para incluso engañarlos, y de otras cuantas cosas. Hemos de decir que a Shemi le queda bastante por decir en esto de la seguridad y la inteligencia.

Concluiremos con algo que nos dijo cuando casi nos despedíamos: “Si yo hubiera nacido en otro lugar, no en Israel, me hubiera dedicado a otra cosa. A nadie le gusta arrastrar el cadáver de su amigo. Si hubiera nacido en otro lugar quizá habría sido pintor”. Pues no lo dudamos, porque para anticiparse, para idear nuevos sistemas, para engañar a los que engañan y, en definitiva, para decir cosas diferentes, hay que ser creativos. Y a este hombre, como a un buen pintor, creatividad le sobra.

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