Prevengamos la violación

A propósito de la captura, fuga y recaptura del presunto homicida y violador en serie César Armando Librado Legorreta, alias El Coqueto, y lo fácilmente que según su testimonio parece que cometió sus crímenes, vemos oportuno dar a las mujeres mexicanas y de cualquier nacionalidad algunos consejos básicos para prevenir la violación.

A este individuo en concreto se le acusa de ocho violaciones, siete de las cuales terminaron en asesinato. De profesión chófer de microbús, parece ser que se ganaba la confianza de algunas de sus víctimas, que de noche viajaban como pasajeras, y les ofrecía como favor apartarse de la ruta y llevarlas a su casa. Cuando ya no quedaban otros pasajeros en el vehículo, se desviaba a zonas oscuras y cometía los crímenes.

Hay que decir que existen diferentes modos de operación en este delito y varían también en su grado de preparación. El delito sexual no siempre ocurre en la calle a modo de asalto. A veces existe o se crea una relación cordial con la víctima, que se aprovecha para generar la confianza que facilite el crimen. Incluso se han dado casos en que los violadores se acompañan de cómplices femeninas cuya simple presencia da confianza a la víctima y facilita la comisión. O se aprovecha la confianza natural a viajar en transporte público, como en este caso. En conclusión, la mujer no ha de estar completamente confiada cuando se encuentra o se desplaza sola, especialmente de noche, cuando las probabilidades de sufrir violación son más altas. Y, además de los consejos preventivos que vamos a indicar, siempre se ha de poner mucho cuidado en la información que se transmite, voluntaria e involuntariamente.

Porque, lo primero a señalar, es que los violadores eligen víctimas preferentemente solas, con menos recursos de defensa. Por eso uno de los mejores mecanismos de disuasión de este delito es que la mujer esté acompañada, o al menos que aparente que lo suele estar. En general, la mujer debe evitar dar información a desconocidos sobre la no existencia de una pareja y sobre todo de si vive sola. Esta información a veces se transmite ingenuamente, por ejemplo, en el buzón del domicilio. Un único nombre de mujer en un buzón habla de una mujer que vive sola en casa, por tanto más vulnerable a ojos de un posible agresor. ¿Qué pone en su buzón?

En sociedad tenemos muchos ojos alrededor y algunos con miradas insanas, y el solo hecho de adoptar algunas medidas de prevención, como la que acabamos de indicar, puede hacer una gran diferencia. No se trata de vivir con miedo y mucho menos de no salir; se trata de actuar con tranquilidad y cuidado.

En Málaga, España, hace unos diez años, se capturó a un violador en serie, profesor escolar de gimnasia, que elegía como víctimas estudiantes extranjeras. Por cierto, en la investigación tuvo un papel destacado el Instituto de Criminología de Málaga, a través de un sistema de información geográfica y de la elaboración de un posible perfil criminológico del delincuente, que luego resultó haber sido bastante acertado. El violador localizaba a sus víctimas por su aspecto físico nórdico, ubicaba su domicilio y después las vigilaba para conocer sus horarios y posibles compañías. Posteriormente al estudio de la víctima, el agresor se disfrazaba de fontanero (plomero en México), y alegando una supuesta avería en casa del vecino de abajo, entraba a las casas pues las estudiantes, que estaban en régimen de alquiler, pensaban que era algo normal. Y ellas ni siquiera dominaban el idioma. A tales víctimas las consideraba idóneas pues estaban de paso y en breve regresarían a sus países de origen, por tanto tal vez no denunciarían.

Sabiendo pues que también ocurren violaciones en el propio domicilio, aquí otra lógica medida preventiva: Jamás abrir la puerta del domicilio a desconocidos o trabajadores que no hayamos requerido, a no ser que se verifique convenientemente la veracidad de la visita. Para ello tómese el tiempo que haga falta y no ceda a prisas o lamentos. Y, por supuesto, lo ya dicho anteriormente, no hay que dar información de más. Si llaman a la puerta por el motivo que sea y se está sola en casa no hay por qué contarlo. Esto aplica especialmente a menores.

También se desprende de aquellos lamentables hechos ocurridos en Málaga, antes de los cuales el agresor estudiaba a la víctima, la necesidad de realizar una contravigilancia básica; si bien para ello es conveniente una mínima capacitación técnica. Pero recomendamos a las mujeres que al menos estén atentas a las personas en su entorno y a los espejos en el coche. No hay que ir por la calle con la música en los oídos y mirando al suelo, ni en el coche entretenidos con el teléfono y olvidándonos de quiénes van detrás.

Ha de tener la mujer especial cuidado al transitar por lugares oscuros y solitarios. Sin compañía, procúrense evitar a toda costa, pueden ser lugares idóneos para el acecho. Hace 15 días decíamos en nuestro Twitter: “Procura que haya luz suficiente en las inmediaciones de tu domicilio. La oscuridad facilita el delito y la huida. Convence a las autoridades”. Ayer leímos en el Universal un interesante artículo en el que precisamente se sostiene que las calles sin iluminación fueron “cómplices de El Coqueto”. Los criminólogos llevamos años estudiando las circunstancias ambientales que favorecen el delito, especialmente del denominado “delito de oportunidad”, y he aquí un factor clave: la oscuridad. Tome nota y procure hacer algo al respecto en su barrio.

Igualmente trátense de evitar los estacionamientos oscuros, especialmente si no tienen vigilancia. Tampoco es recomendable que una mujer permanezca mucho tiempo dentro del automóvil en lugares poco transitados.

Los delitos sexuales, como tantos otros, podrían ser considerados de oportunidad, al menos en ciertos casos. Observen lo que dice este violador, El Coqueto, en su confesión:

httpv://www.youtube.com/watch?v=mEeqJjUx54s

[…] veía la oportunidad y lo hacía, las convencía de que las llevaba… o se quedaban solas… o como a otra que venía un poco alcohólica o tomada y se quedó dormida… y aprovecho la situación para llevármela […]

De esto debemos extraer también otra enseñanza; una mujer en estado de embriaguez nunca debe regresar sola a casa, pues se sitúa en un riesgo de victimización mucho mayor. En el entorno de la mujer tampoco debemos permitirlo, hemos de concienciarnos. Concienciarnos del mismo modo que logra no permitir a una persona conducir su automóvil en estado de embriaguez, por más que se empecine.

Una de las víctimas de este sujeto, a quien violó y mató el día de Navidad de 2011, le dijo a su madre, por teléfono y desde el propio microbús, que ya iba en camino. Es posible que de esto no tuviera conocimiento el agresor, por lo que el efecto disuasorio pudo no existir. Al menos este tipo de avisos facilitan una investigación posterior. La mujer sola debe indicar sus movimientos a una persona de confianza, mejor cuanto con más detalle (algún número identificativo del vehículo, nombres de personas que las acompañan, etc.), y en caso de que se presente la agresión, indicarle al delincuente que ya reportó el movimiento y determinadas personas saben dónde está, de forma que el delincuente se piense dos veces si continuar, pues aumenta el riesgo de ser detenido. Esto podría ser útil no sólo como prevención de la violación, sino también del homicidio, en casos como este en que, según confiesa el sujeto, mataba a las víctimas por miedo a que lo denunciasen, es decir, directamente por eliminar víctima y testigo.

Siguiendo con el transporte público, los taxis aquí en la Ciudad de México presentan una cierta problemática y es conveniente adoptar varias precauciones antes de subirse a uno. Ahora no trataremos estas medidas, pero siempre recuerde como mínimo reportar la placa a su contacto de seguridad, es decir, a su persona de confianza. Aquí en el DF, aunque hay multitud de taxistas absolutamente honestos, ante la duda, la mujer sola procure llamar al taxi seguro, de alguno de los sitios y bases autorizados. Es más caro que abordar un taxi en la calle, pero está comprando un extra de seguridad. En esta página gubernamental encontrará un listado. Y por cierto, si es usted usuari@ de iPhone en el DF, tal vez le interese descargar la aplicación Taxi Seguro, que le indicará el sitio de taxi autorizado más cercano y su teléfono. Le puede sacar de un apuro.

Por supuesto no se han de aceptar invitaciones de subir al coche de desconocidos, ni hacer autoestop ni recoger autoestopistas. Evidentemente son prácticas que la mayoría de las veces no conllevan mala fe, pero recomendamos que mujeres solas no acepten quedar en riesgo de total desamparo.

Igualmente, en el vehículo propio, hay que ser muy prudentes y evaluar la situación antes de apearse. Se tiene conocimiento de diversos métodos, trampas, en que se busca que la conductora del vehículo se baje y quede completamente desprotegida, expuesta a diferentes delitos, entre ellos el de violación. Antes de bajarse, mire bien qué personas puede haber alrededor y considere si la situación puede haber sido provocada, como por ejemplo un pequeño choque, avería, etc.

Caminando por la calle se deben extremar las precauciones ante vehículos que se nos aproximen. Puede ocurrir que los ocupantes pregunten alguna dirección o cualquier cosa, pero nunca se debe acercar al coche; si desea responder, hágalo desde lejos, aunque le digan que no escuchan bien. Si los ocupantes no le inspiran confianza, responda que no sabe y continúe la marcha, no se arriesgue. Procure también caminar por el lado que va en dirección contraria a la marcha de los coches, de este modo verá el vehículo que se le acerque y a sus ocupantes. En caso de tener que huir, hágalo en el sentido en el que caminaba y así será más difícil que le puedan alcanzar con el vehículo.

Otra situación de riesgo se puede dar en un elevador (ascensor en España), especialmente en edificios sin vigilancia. En ese contexto, una mujer sola debe procurar no subir con extraños, con cualquier excusa, como que se está esperando a otra persona. En caso de subir, siempre localizar lo primero el timbre de alarma.

Por otra parte, para saber cómo prevenir la violación, las mujeres han de saber, además de identificar situaciones de riesgo, identificar personalidades de riesgo, con bajo autocontrol, y evitarlas especialmente en contextos de abuso de alcohol y drogas, sustancias que incrementan las probabilidades de violaciones, tal vez no planeadas. Aquí la mujer ha de ser muy cuidadosa con no tolerar provocaciones o insinuaciones verbales o físicas, pues el no reaccionar con rechazo podría ser mal interpretado por personas desequilibradas. El potencial agresor, con poca capacidad de control y las facultades psíquicas mermadas, podría considerar como una invitación sexual la falta de respuesta ante la provocación.

En ambientes nocturnos, especialmente si se está compartiendo la velada con personas que se acaban de conocer, y no hay allegados cerca, debe cuidarse la consumición, no perder el vaso de vista. Por desgracia no son raros los casos en que se añade algún narcótico o medicamento en la copa para disminuir las capacidades volitivas de la víctima e incluso causar una amnesia que impida la denuncia de los hechos. Pero el riesgo para la salud puede ser aún mayor; en México hace cuatro años se desarticuló una banda denominada “Las goteras” que, con objeto de drogar y robar a sus víctimas, vertían gotas de una sustancia tan nociva que algunas de las víctimas acabaron falleciendo por la intoxicación.

Existen también violaciones que ocurren en contextos de confianza; en el trabajo, en la escuela, en círculos de amigos o en el seno de la familia. Normalmente estos trágicos episodios no llegan sin algún aviso. Estos avisos pueden ser provocaciones, insinuaciones o abusos físicos que van incrementando de intensidad. Es muy importante poner freno a las conductas irrespetuosas y contra la libertad sexual desde el principio, antes de que se hagan más molestas o puedan acabar en una violación. Este tipo de agresores se atreven a continuar alentados por la sensación de impunidad, por la creencia de que la víctima no va a denunciar. Y por desgracia muchas veces es así, por miedo o por vergüenza. Por eso, además de evitar quedarse solas con personas conflictivas, hay que concienciarse y concienciar, especialmente a menores, de que muestren su rechazo a conductas inapropiadas o a cualquier abuso, y los comuniquen a los seres queridos o a las instancias pertinentes. Esto disuadirá a los agresores de mantener esa actitud o llegar más lejos. Los seres queridos a su vez habrán de verificar la situación, hablar con la persona reportada y, en caso conveniente, denunciar a las autoridades.

Capítulo aparte merecen las redes sociales como factor facilitador del crimen, en este caso de la violación. Siempre comentamos a los alumnos que hay que poner atención a la configuración del Facebook para que nuestro perfil no nos haga visibles como víctima interesante o como víctima fácilmente localizable. Y también comentamos que los delincuentes pueden usar el Internet mejor que nosotros. Si a eso le sumamos que muchos jóvenes son dados a pensar que cuantos más amigos mejor, hasta virtuales, tenemos que la red es un medio idóneo para concertar citas que podrían acabar en delitos sexuales. Nos parece aconsejable, en adición a una buena configuración, adoptar una buena política de privacidad como la que promueve la red social española Tuenti, que aconseja no aceptar como amigo en la red a alguien que no conocemos físicamente. También se pide que antes de publicar fotos se pida permiso a quien aparezca en ellas. Muy bien. Y por cierto, también digno de destacar, que esta misma red requiere para nuevos usuarios el haber sido invitado por otro usuario, lo que dificulta la creación de personalidades falsas.

Finalmente, si a pesar de las medidas preventivas se presenta la agresión, la defensa es una decisión compleja, pues prácticamente siempre la víctima está en inferioridad de condiciones físicas o el agresor tiene un arma. Defenderse en esas circunstancias puede agravar las lesiones o incluso poner en riesgo vital. Algunos especialistas recomiendan a la mujer luchar con todas sus fuerzas. Incluso dicen que en caso de ser obligada la víctima a ir a otro lugar hay que resistirse, aun ante un arma de fuego, pues es mejor recibir una bala en la calle, donde las posibilidades de auxilio son mayores, que en un lugar inhóspito. Nosotros recomendamos que, ante la duda, se opte por no oponer resistencia, lo que podrá reducir daños y permitirá una mejor evaluación del escape. En cualquier caso, defenderse o no, es una decisión muy particular y que dependerá de las condiciones concretas.

En caso de optar por la defensa física, lo conveniente es tener prevista la situación. Es decir, piense usted cómo podría reaccionar en un caso así. Con tranquilidad, no tiene por qué pasar, pero si pasara, sería bueno que ya tuviera claro cuáles son las técnicas que podría emplear. Y mejor aún sería que ya las tuviera ensayadas. Que usted sepa si realmente las puede realizar con éxito y que no empeorará la situación multiplicando la agresividad del atacante. Por ejemplo, en el caso de optar por algún tipo de arma, hay que probarla antes. Algunas personas portan sprays irritantes pero no han probado cuál es el alcance, a qué distancia sirve o no sirve, qué precisión permite, qué tal van de puntería o si se pueden disparar accidentalmente a sus propios ojos, cosa que a veces pasa. De hecho muchos sprays ya traen un dispositivo en el botón de salida que lo impide. Y, por supuesto, llevarlo en el fondo de un bolso lleno de cosas es el peor de los lugares para procurar una respuesta rápida a una agresión. Incluso podrían usar su propia arma en su contra.

Por eso, si piensa emplear un arma, o usar algún objeto como tal, o sus propios medios físicos, sepa de verdad cómo hacerlo. Por seguridad, este medio no es el adecuado para entrar en detalles; si tiene duda consulte a sus asesores de seguridad.

Nuestro colega el criminólogo Per Stangeland sugiere como parte de la defensa contra el agresor, aparte de la resistencia física, el habla. Nos hace un interesante comentario: “Hay que salir del papel de objeto y mostrar que eres un ser humano”.

Por último, si una persona es víctima de una violación, siempre debe denunciar. Por ella y por las demás. Debe acudir al doctor o al hospital intentando modificar lo menos posible los medios de prueba. Debe tratar de no asearse y no cambiarse de ropa.

La víctima o los propios servicios médicos deberán llamar a las autoridades competentes o, en el caso del DF, al Consejo Ciudadano (5533 5533). También es conveniente comunicar la situación a personas de confianza, cuyo apoyo moral será de gran ayuda. E igualmente podrá requerir ayuda psicológica. Aquí en México existe PROVICTIMA, la Procuraduría Social de Atención a las Víctimas de Delitos, con teléfono 01-800-8428462, que brinda orientación y ayuda a víctimas y familiares.

Tratemos entre todos de prevenir la violación, que no les agarren con la guardia baja. Y denuncien si la han sufrido, o tenido conocimiento de su ocurrencia. Aporte su granito de arena para que no se repita en otras víctimas, y menos tantas veces como presuntamente repitió César Armando Librado Legorreta, alias El Coqueto, demasiadas.

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