La distancia de y en seguridad

Retomamos el escrito con el año y, tras ver algunos percances en el tráfico vacacional, qué mejor motivo. Parece que no tenemos claro lo venerable de la distancia de seguridad, y no sólo se trata de seguridad vial. También de evitar ser víctima de delitos.

Digamos que la distancia de seguridad entre nuestro coche y el de delante es la mínima que nos permite no chocarnos en caso de que éste frene bruscamente. No podemos hablar de metros porque la distancia a respetar dependerá de la velocidad, tráfico, tipo de vía, etc.; más bien hay que hablar de experiencia y, sobre todo, sensatez.

Por un lado, si vamos muy pegados al de delante, lo ponemos en peligro por alcance en caso de que tenga que frenar en seco. O simplemente l@ ponemos nervios@ con tal acoso, incrementando el riesgo de que se accidente, y también nosotros. Y qué decir del mal ejemplo que le damos a nuestro hijos en caso de que nos acompañen. Y qué contar si acompañamos el acoso con insultos a quien conduzca por ser torpe, lento, tonto o lo primero que cruce una mente estresada hacia una boca abierta. Y, por supuesto, el accidente estropea no sólo el día propio y el de la otra persona, también crea molestias y retrasos a muchísimos conductores a los que tal vez les reduzcamos un carril en hora punta, durante aún más cuando esperamos al ajustador.

Que, por cierto, en caso de accidente no necesariamente hay que esperar al ajustador en el mismo lugar donde ha ocurrido el percance, ni siquiera esperarlo, consulte con su aseguradora, porque incluso algunas permiten programar una cita con el ajustador para dar el reporte tranquilamente en un horario que convenga mejor a las partes implicadas y, lo que es más importante, en un lugar más seguro. No en pleno Periférico… (Para los que les suene extraño lo del ajustador, por ejemplo a los lectores españoles, les comentamos que se trata del empleado de la aseguradora encargado de verificar las circunstancias del accidente e iniciar los trámites oportunos.) El problema para moverse del lugar del siniestro es que se cree la confianza suficiente entre los accidentados de modo que al responsable se le permita marchar. Y en algunos lugares es difícil crearla si, como en México, el seguro vehicular no es obligatorio y a ver quién responde luego.

A lo que íbamos. Por no respetar la distancia, además del accidente, con ese tipo de actitud se pueden provocar discusiones y enfrentamientos con los otros conductores y, en un entorno de tráficos frustrantes, y sabiendo que la frustración desencadena agresividad, esas discusiones pueden acabar muy mal.

También, como ya hemos comentado alguna vez, el pegarse al coche que va adelante no permite un campo visual suficiente de los riesgos que podamos encontrarnos en el camino, sean de tipo vial o de otra naturaleza. Y también nos obliga a estar más pendientes de no chocarnos con el coche al que agobiamos, por lo que necesariamente descuidamos más los espejos retrovisores. Lo cual es otro riesgo.

“¿Cómo? Viene echándome las luces un vochito (en mexicano, antiguo Volkswagen Escarabajo) y yo llevando una camioneta veloz. Pues no me quito.” Error. Hay que procurar quitarse. No dejemos que el orgullo automovilístico se anteponga a nuestra seguridad y la de nuestras familias. Y, por supuesto, no caigamos en provocaciones. Hay que cambiar de carril,  si ello es posible de forma segura, desde que se ve venir de lejos al intrépido. Otra razón más para estar pendiente de los espejos. Siempre hay que evitar llevar detrás vehículos que no respeten la distancia.

Por último, y muy importante: Puede que el frenazo del de delante (enfrenón dicen por aquí), no sea accidental. Es decir, que forme parte de la operativa de un asalto o un secuestro. Eso ocurre también. Es una manera de detener forzosamente un vehículo, acompañándose de otro coche por detrás que lo termine de encerrar e impida la huida.

Finalmente, la distancia en seguridad vial es una materialización de la distancia que hay que mantener en seguridad vital; el alejamiento de los diferentes peligros que nos rodean, sea en casa, en los desplazamientos o en el trabajo. Desestrésese. Sea responsable; cuide de sí mismo y, además, de los demás.

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