Basureo como útil

Existe un método de recolectar información consistente en rebuscar en la basura. En argot detectivesco algunos lo denominan “basureo”. Digo esto lo primero para que no piense, estimado lector, que este artículo versa sobre separación de basura, reciclaje o similar, pues temo que inmediatamente cerraría la ventana. Y es que hemos leído recientemente que, según José Antonio Corraliza, catedrático de Psicología Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid, los ciudadanos tienen “ecofatiga”. Esto es, que están hartos de que se les diga que reciclen, que sean más ecológicos y esto y lo otro, cuando también están hartos de ver que los grandes responsables de la contaminación actúan alegremente sin que nadie les dé tanta lata.

Dicho lo cual; las destructoras de papel son muy aconsejables. Son artilugios que se inventaron para incordiar a los que se dedican a mirar en las bolsas de basura ajena en busca de documentos con información valiosa. Y para que sea valiosa no es necesario que contenga datos de futuras patentes, basta un estado de cuenta bancaria, un detalle de la factura telefónica o información relativa a contactos, para conocer mejor a la persona u organización investigada. Investigada quién sabe con qué objeto. No ha de pensar usted que únicamente rebuscan en la basura personas con síndrome de Diógenes o mendigos. Sin ánimo de exhaustividad, a continuación le mostramos quién podría detenerse a estudiar su basura:

La delincuencia. Mirar en las bolsas que se tiran es muchas veces fase previa a la comisión de delitos, principalmente de motivación económica, como robo o secuestro. La información obtenida de documentos tirados podrá servir para estimar el posible lucro del delito, cuyo atractivo lo determinará el patrimonio de la víctima. O los datos servirán para facilitar técnicamente la comisión delictiva, por ejemplo, identificando rutinas sin necesidad de hacer seguimiento. Es decir, el basureo puede sustituir o facilitar la vigilancia, al informar a qué colegio van los hijos, dónde tiene una persona negocios, a qué gimnasio va, etc. Y de lo aprendido puede la delincuencia determinar el mejor momento o lugar para efectuar el delito.

El espionaje empresarial. Aquí la información en sí es el fin, es lo importante para la empresa rival, pues le puede dar una ventaja competitiva. Típicamente conocer sobre proyectos, finanzas, clientes, proveedores, trabajadores, etc. Se suele llevar a cabo físicamente en la calle de la empresa espiada. La empresa autora intelectual no tiene por qué ser una empresa de gran tamaño. Inspeccionar la basura no requiere medios complejos, basta una sola persona, lo cual está al alcance de muchas organizaciones. En España, la Ley Orgánica de Protección de Datos obliga a las empresas a velar por la seguridad de la información, que incluye la seguridad de su destrucción. De la lectura de la ley mexicana de protección de datos, de cuyo cumplimiento velará el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI), se desprende que existirán controles similares. Póngase atención a ello en la empresa. La Agencia Española de Protección de Datos ha impuesto severas multas a empresas o instituciones que han sido descuidadas en este aspecto. Y no por desproteger la propiedad intelectual de la empresa, sino los datos personales de trabajadores o clientes. Pero fíjese como, con un mismo gesto, cuidando lo uno se cuida lo otro.

La investigación privada. En general, rebuscar en el contenedor no es un medio habitual para los detectives, pero sí puede existir en operaciones de cierta envergadura. Típicamente en investigaciones sobre competencia desleal. En España, la jurisprudencia ha venido estableciendo que los detectives privados podrán actuar ateniéndose a criterios de proporcionalidad, idoneidad y necesidad. (Francisco Marco Fernández, Doctor en Derecho y Director de la agencia de detectives Método 3, desarrolla estos conceptos en un interesante artículo en la web togas.biz.) Obviamente todo parte de que el cliente sea parte legítima para hacer el encargo. En este caso concreto, suponiendo esa legitimidad y entendiendo que la investigación es necesaria (no queda otro remedio para conseguir pruebas) y proporcional (no dura más de la cuenta), creemos que los investigadores han de sopesar, de manera ética, si buscar en la basura es el medio idóneo para sus fines, es decir, si no existen medios alternativos y menos invasivos.

El periodismo. Deje el asunto de las escuchas telefónicas del periódico News of the World, esto es mucho más fácil y barato, y menos arriesgado. Así que es de suponer que no se habrá usado pocas veces. Es decir, no lo inventó Rupert Murdoch, dueño último de ese periódico. Pero afortunadamente el periodismo de investigación suele ser más ético que el ejercido por tal medio. Mención especial merecen en el gremio periodístico los paparazzis, sombra de tantos famosos y cuyos métodos se pueden asemejar a los de detectives pero, a diferencia de éstos, no están obligados a mantener la confidencialidad en sus investigaciones, sino buscan todo lo contrario; la máxima difusión. La basura les puede servir como instrumento de apoyo a sus pesquisas sobre la vida del famoso, otorgándoles pistas para lanzar futuras noticias o alcanzar la foto idónea y mejor cotizada.

Arte (o eso dicen). Nos referimos especialmente al trabajo realizado por dos fotógrafos franceses durante tres lustros, que finamente expusieron en una galería neoyorquina en 2004. El trabajo consistía en recolectar sistemáticamente la basura de actores y otros personajes famosos, y fotografiarla. Algunos incautos, víctimas de esta exposición de bazofia, fueron Halle Berry, Antonio Banderas, Arnold Schwarzenegger, Pamela Anderson y Larry King, cuyos desperdicios contempló media humanidad.

Hemos hablado hasta ahora del uso del basureo en el ámbito privado. En el ámbito público también se usa. Ya estará usted pensando en los funcionarios de seguridad pública o en los servicios de inteligencia que claro, tradicionalmente han empleado esta técnica, pero le vamos a comentar sobre un ente público que también rebusca en las basuras y le puede sorprender. Escuche, escuche: El Ayuntamiento. Para hacer inspección de reciclaje. Es decir, para verificar que usted recicla y, en caso de que no, conseguir los datos, de su correspondencia por ejemplo, que conduzcan a su identificación y así poder multarle. Esto ya es más moderno. Esperamos no causarle ecofatiga, pero le hemos de comentar que en Madrid, desde la aprobación en el año 2009 de la Ordenanza de Limpieza de los Espacios Públicos y de Gestión de Residuos, está previsto que los denominados Agentes Medioambientales de Residuos, cargos logrados por oposición, puedan escudriñar la basura. Aunque el fin concienciatorio sea loable, que un ayuntamiento rebusque en nuestra basura para volvernos más ecológicos nos resulta “ecoenojoso”. Particularmente nos parece una desproporción vulnerar nuestro derecho a la intimidad, para paradójicamente educarnos en civismo.

Hemos omitido de la anterior lista a los profesionales de la recogida de basura porque, aunque tienen acceso directo a la misma, su intención laboral no es buscar información en ella. Sin embargo, en aras de su seguridad, ha de considerar el funcionamiento del sistema de recolección. Le comentamos sobre el sistema chilango: En el camión de recogida de basura suelen viajar un conductor, tal vez un par de empleados municipales y cuatro pepenadores (palabra que viene del nahua pepenar: escoger, recoger). Estos pepenadores acarrean los tambos (toneles) y los vacían en el camión. Y en el mismo camión, tal cual y en marcha, abren las bolsas y realizan una separación previa de la basura. Estos pepenadores son voluntarios, es decir, viven de las propinas, que en muchas ocasiones son en realidad una cuota impuesta a los vecinos, muy variable en función de la zona. Pero no nos parece del todo mal. Aparte de valorar la importancia ecológica de estos trabajadores, tenemos que proporcionarles un medio digno de subsistencia. Y además, están viendo al instante lo que usted tira, ojo. No están buscando, decíamos, información, pero si tienen unos ingresos suficientes reduciremos la tentación de generar ingresos ilegales. Y en cualquier caso, otra razón más para destruir la documentación de manera conveniente.

Volvamos al uso profesional de los despojos como fuente de información. A estas alturas ya habrá advertido usted que desaconsejamos esta técnica de buscar en la basura pedazos de algo. Creemos controvertida la legalidad de su uso. Por un lado está el derecho a la intimidad, reconocido por diferentes constituciones nacionales. Pero por otro, la basura es dejada en un lugar público, sin custodia. Algunas reglamentaciones, como la citada madrileña Ordenanza de Limpieza de los Espacios Públicos y de Gestión de Residuos, contemplan la prohibición de extraer o manipular residuos de los recipientes de la vía pública, pero alegando razones medioambientales o de salud. En materia penal, la clave puede estar en el uso que se le dé a lo sacado de la basura. También tenemos dudas sobre la ética de su empleo. En cambio no hay duda sobre lo poco apetecible. El uso de esta técnica por razones de seguridad pública o nacional nos parece en principio justificado. En los demás supuestos, habría que analizar el caso concreto. Lo que sí podemos decir es que, de los casos arriba comentados, los que más garantías legales brindan son los de recolección por parte de funcionarios de seguridad o de detectives privados habilitados. Su actividad está legislada al efecto de la investigación y controlada policial o judicialmente en su caso. El ejercicio de sus actividades está sometido al obligado secreto profesional, sólo se podrá divulgar la información obtenida bajo supuestos contemplados en leyes y, evidentemente, nunca se ha de usar con fines delictivos. Además, tales profesionales, antes de ejercer, han de superar diferentes pruebas académicas y psicotécnicas, y sus antecedentes penales son verificados.

La cuestión del por qué no nos gusta esta técnica es la lesión al decoro. La basura habla a veces de la intimidad más profunda de las personas. Lo que desechamos es lo que no queremos volver a ver ni que vean los demás. Porque a la basura no sólo van los datos que anhela el rebuscador, también retazos de pasado de los que sólo ha de ser dueño la propia persona. Pocos podrían resistir con entereza tal escrutinio escabroso. Isabel la Católica, una de las principales responsables de que tantos españoles andemos por las asombrosas tierras mexicanas, dicen que, a la hora de dar a luz, se encerraba sola en una habitación recóndita donde ahogaba sus quejidos. Ello debido a que no quería, tal era el celo de su interior y sentido del deber, que nadie reparara en sus humanas debilidades. Las diferentes personas tienen diferentes concepciones de la intimidad, todas dignas de respeto. Por eso hay que ajustar ese tipo de intervenciones a ética y a derecho.

Ya vemos que la motivación para bucear en el tambo es variopinta. Independientemente de la razón por la que a usted le podría perjudicar el acceso a su basura, independientemente de que el fin justifique o no los medios, le conviene y es su responsabilidad como empresari@, y no digamos como familiar, tomar precauciones. Aplique el sentido común, la imaginación y, sobre todo, una buena destructora de papel. Normativas como la europea DIN 32757 establecen niveles de destrucción de documentación confidencial acorde a distintos niveles de seguridad. Pero para simplificar: use una buena trituradora de documentos, con un tamaño de corte mejor cuanto menor. Sepa que hay verdaderos artesanos en la reconstrucción de papeles rotos. Luego, el papel ilegible se puede reciclar; la seguridad es compatible con el medio ambiente. Existen empresas confiables de gestión documental que le pueden ayudar en esta tarea. Sea ecológic@, pero también inteligente; no le cause fatiga hacer la basura más inservible, al menos para algunos con intenciones aviesas. Que se manchen las manos pero no se las froten luego.

2 thoughts on “Basureo como útil

  1. Así es; con una adecuada destrucción de los documentos se consigue una mayor seguridad de la información a la vez que el cumplimiento normativo y una mayor seguridad económica.
    Os invitamos a enviar un artículo en el que describáis cómo es el proceso que seguís para garantizar una destrucción segura de los datos.
    Saludos

  2. Es importante recalcar que la destrucción de documentación también evita a las empresas problemas relativos a la protección de datos, ya que con ello se evita el robo de los mismos y las posibles sanciones que pueden llegar a elevarse a multas de hasta 600.000 €.

    Desde Dataeraser, ofrecemos a nuestros clientes una destrucción de documentación certificada, otorgándoles a cada uno de ellos el correspondiente certificado.

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